El Gobierno contrató por 31 millones de euros al intermediario en la compra de las mascarillas ‘fake’ contra el coronavirus

Sanidad adquirió 2,1 millones de unidades a Garry Galaxy a través de la empresa Hangzhou Ruining, a la que pidió las restituya con material de otras marcas

El Gobierno compró 2,1 millones de mascarillas a Garry Galaxy, el proveedor de los cientos de mascarillas defectuosas que inundaron los hospitales y las residencias de las principales comunidades autónomas, y que han tenido que ser retiradas, ya que no protegen a los sanitarios y los exponen al coronavirus.

Así lo atestigua la documentación de la contratación por parte de la Dirección General de Cartera Común de Servicios del Sistema Nacional de Salud y Farmacia, a la que ha accedido EL MUNDO.

El 20 de marzo, el Ministerio de Sanidad adjudicó al intermediario Hangzhou Ruining un contrato para el suministro de 8,8 millones de mascarillas. El departamento de Salvador Illa pagó a esta empresa 31,3 millones de euros.

Esto significa que cada mascarilla costaba aproximadamente 3,55 euros, un precio muy superior al que pagan las autonomías, que ronda los 2,5 euros. Es decir, un 42% por encima del precio que aseguran pagar en el mercado chino las principales comunidades autónomas.

Una cuarta parte del pedido -2,1 millones de mascarillas del tipo FFP2– tenían como fabricante a la empresa Garry Galaxy. Cientos de miles de esas mascarillas resultaron inservibles. Por eso, Sanidad ha ordenado ahora a su intermediario, Hangzhou Ruining, que sustituya todas las mascarillas de Garry Galaxy por otras de distintos fabricantes.

Una inspección a través de Aenor

Se trata de un giro con respecto a lo que dijo el pasado 17 de abril el ministro de Sanidad. Cuando este periódico publicó que se iba a retirar el material defectuoso, el ministro aseguró que le iba a pedir nuevas mascarillas al mismo fabricante.

Pero ahora la Dirección General de Farmacia ha enviado una carta a Hangzhou Ruining, a la que ha accedido este diario, en la que le revela que el Ministerio de Sanidad está trabajando con Aenor para inspeccionar a Garry Galaxy sobre el terreno, en las propias fábricas de China.

En la justificación de la necesidad del contrato, Sanidad arguye que una de las necesidades más imprescindibles es proteger a los profesionales que trabajan en los centros sanitarios», ya que «ellos son los que diagnostican, cuidan, trasladan y tratan a los pacientes de esta infección».

Sin embargo, estás mascarillas no les protegían. De hecho, decenas de los profesionales sanitarios que las usaron están contagiados.

https://www.elmundo.es/espana/2020/04/22/5ea054e721efa026608b45ea.html

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